domingo, 31 de enero de 2010

Sin título


A veces pienso ser otro, cuando te veo mi verdadero yo deja de asomarse, solo ves lo que has dejado; el amor que yo siento, la ansiedad de verte, solo deja en mi una mirada llena de sentimientos y deja mis palabras vacias y sin gracia. Es por ti no soy yo, yo sigo siendo el mismo...

El recuerdo


Caminaba por la calle en un día muy caluroso, el sol me daba justo en la cara y mis pestañas chispeaban sudor. Cerca de mí rondaba un indigente desnudo que parecía tener solo piel sobre los huesos, que mala suerte. Al llegar a la esquina un concierto de cláxones me esperaba gracias a un semáforo malogrado y a la directora de orquesta: una tomba.

Ajetreado por el ruido y el calor, me tocaba subir a una combi que no dudó en parar todo el tráfico, el cobrador me ordenó que me acomodara. Una vez dentro, donde hacía aún más ruido y calor, algo llamó mi atención; un aroma familiar me transportaba a otro lugar.

De pronto podía ver un pequeño cuarto desordenado pero muy acogedor, un televisor pequeñito susurraba lo útil q era, y unos sostenes colgados que sugerían que no estaba solo. Entonces lo recordé, su aroma me envío hacia aquel sofocante y estruendoso día, a esa estruendosa y sofocante combi en que la conocí. Ahora estaba a mi lado, dándome la espalda y casi podía sentir el sonido de las lágrimas acariciando su rostro. Mi memoria la había purificado, fue el último día que la vi.