Cuando estaba cerca de esa mujer que no me dejaba ser yo, pero que me dejaba ser otro, me sentía feliz, sin embargo le tenía miedo y ella me odiaba.
Los deseos reprimidos nos hacían víctimas mutuas, pero solo así sabíamos vivirnos, sin embargo nunca vio a través mio y yo no pude ver por sus ojos.
Esperaba que la sinceridad se vuelva una máxima a seguir, pero que tonto fui al destruir tantos sueños, sin embargo el cinismo es el idioma del instinto y esa actividad me suele dejar tumbado.
Entendí que el tiempo no existía, pero el cuerpo no entiende y es mentiroso, sin embargo los recuerdos también traicionan.
Al contarle a ella que en realidad no existía me dijo que entonces ella era yo, pero no me importó yo la seguí amando igual, sin embargo lo entendí y me dije una y otra vez hasta no poder parar, que yo tampoco existo y al final pude ser feliz y terminar con toda esta nostalgia.